
Este año hemos conquistado un buen número de cumbres, Cerro de las Chapas de Sierra Crestellina, incluida fiesta de cumpleaños en el Refugio Casares; Sierra de la Utrera, nos volvimos niños saltando entre las piedras; Valdivia de Sierra Alcaparaín; Cerro Alamino; Garapalo y Pico Castillejos de Sierra Canucha, incluida una emocionante travesía desde el Juanar hasta el puente de hierro de Monda; Cerro Platero del Puerto de la Torre, bajamos dando tumbos (de ahí viene el nombre de Los Camballadas); Hacho Pizarra; Alcazaba y Peñón de los Enamorados de la Sierra de las Nieves, pisando nieve y patinando sobre hielo; Mulhacén, partiendo desde las Posiciones del Veleta; el Simancón y el Reloj; Los Reales de Sierra Bermeja, los más fuertes subiendo desde la playa; Monte Huma por su cara Nordeste, allí aprendimos el significado de “palos a tope“; Pico de la Cueva de la Sierra de Almorchón bajando por la Ermita Virgen de Villaverde y con confidencias del pasado regadas con la tradicional Cruz Campo; Cerro Cascajares de la Sierra de las Nieves, con celebración en la Fuenfría de varios cumpleaños; La Concha y el Lastonar de Sierra Blanca, en donde conocimos al niño que sube descalzo a las montañas; Monte San Antón, sobremesa con música y baile; y por último, el Lagarín, con degustación de “gildas“ y las Grajas, en donde casi tocamos el vuelo de los buitres.

Pero no solo hemos ascendido montañas, también realizamos otras rutas, caminamos desde el Monte Calamorro al Templo Budista de Benalmádena pasando por Cerro Guerrero, el Cerro del Moro y la Mina de la Trinidad buscando un geocaching tras otro; recorrimos las dos primeras etapas del Camino Mozárabe de Málaga a Santiago de Compostela; improvisamos una circular por el Valle del Rio de la Miel, con plato de caracoles incluidos; disfrutamos de la belleza de los Cahorros del Río Monachil en Granada; fuimos al Salto del Cabrero de la Sierra de Grazalema desde el Puerto del Boyar; caminamos por la Cañada del Real Tesoro desde la estación de Benaoján hasta la estación de Cortes de la Frontera; nos acercamos a las Herrizas de La Gallega y Charca del Canalón de Istán; vimos como se ocultaba el Sol desde el Faro de Trafalgar; y tampoco debemos olvidar nuestras fiestas, celebramos más de una en los Predregales, Sierra Bermeja, Sierra de las Nieves, Lago de las Tortugas y Coín.
Pasamos noches inolvidables en las cumbres del Mulhacén, comiendo croquetas y bebiendo ron miel; en el Torrecilla, con mariscada de gambas incluida; en Los Reales, con callos y vino tinto; en el Refugio Poqueira de Sierra Nevada, bebiendo mojitos enfriados con nieve de la Caldera; en las Alpujarras granadinas, con dos días de travesía desde Trevélez a Lanjarón; y en el Refugio Cañada del Lobo de Torremolinos, con caminata nocturna hasta el Mirador del Lobo para contemplar las luces de la Costa del Sol.
En verano nos quitamos las botas para nadar en aguas del río Chillar en Nerja, Higuerón en Frigiliana, Guadalmina en Benahavís y Genal desde Genalguacil hasta la venta de San Juan.
Alguna excursión se nos olvidará, aunque, eso sí, en todas las que hemos realizado nunca nos ha faltado el café, la cerveza de la cumbre (Cruz Campo sobre todo), el vino tinto (Faustino, Marqués de Calamorro, Coto y Marqués de Cáceres, entre otros), la buena comida, los frontones (frontones, si, así se llaman las linternas que nosotros utilizamos para cuando el Sol se apaga) y una buena dosis de alegría, buenas maneras, solidaridad los unos con los otros y algunas ganas de caminar por donde nos lleve la imaginación y las líneas rojas de los GPS.
Feliz año 2.012 y un deseo, que podamos tomarmos todos juntos una cerveza en la cumbre del Mulhacén, aunque a algunos los tengamos que subir en parihuelas..