Subida al Trevenque
En varias ocasiones habíamos intentado subir a este pico, pero la verdad es que en ninguna de ellas conseguimos llegar a la cumbre; la nieve, el vértigo, el peligro o el infortunio siempre habían impedido nuestro objetivo.
Pero nuestro espíritu indomable nos llevó a darnos cita el domingo pasado en la Fuente del Hervidero. Sobre nuestras espaldas no iban a pesar las mochilas, sobre nuestras mentes no iban a pesar el cansancio, sino la probable certeza de que esta infernal montaña nos volviera a mostrar una vez más su lado más arisco.
Ésta es una crónica breve de la ascensión:
1. La idea inicial era rodear el Trevenque desde la Cortijuela hasta la cara Oeste, pasando cerca del refugio Rosales y desde allí enlazar con el camino de los arenales. Pero alguien del grupo,– intrépido–, apostó por subir directamente por la parte más corta. Y efectivamente esa ruta era más cercana, pero no nos podíamos imaginar la “ratonera” en que nos íbamos a meter, la trampa mortal que nos esperaba. ¡Dios mío, íbamos a subir por la cara Este, la más dura y empinada!
3- Llegamos al “Collado de la piedra”, primer y único falso llano donde se puede descansar un rato.
La angustia estalla. Se empiezan a oír voces de que subir por allí es muy arriesgado. Algunos quieren abandonar y se nos plantea el dilema: seguir o dar marcha atrás. Después de la consiguiente deliberación y de las distintas opiniones, los más lanzados continúan la subida y arrastran al grupo (no del todo convencido), pero a los pocos pasos se produce lo inevitable, una baja; un miembro decide que no continúa y se queda esperándonos en el Collado de la piedra.
También mencionar a Marta y María que con sus 13 y 10 años dieron muestras de tener una gran fortaleza física y mental para su corta edad y lograron superar las dificultades.
4- Tras el primer abandono, continuamos la marcha, lamentando el incidente. Puedo decir que este tramo es uno de los más inestables que he hecho nunca en una ruta. Y creo que las imágenes anteriores y las siguientes valen más que cualquier explicación.
5- Aunque tuvimos abandonos, heridos (sobre todo en la bajada) cardenales, resbalones y caídas–muchas caídas–, finalmente conseguimos llegar a la cima y coronar esta majestuosa montaña.
Una curiosidad: Cada año por Navidad unos montañeros suben al Trevenque con nieve para montar un Belén. Este es el que vimos nosotros.
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