En el Servicio de Interpretación Ambiental de la Zona de Altas Cumbres de Sierra Nevada, sector Hoya de la Mora (teléfono 671 564407), nos confirman lo peor, entre el Refugio de la Carihuela y el Refugio de la Caldera, ¡hay un gran nevero obstaculizando en camino!, nos dicen con voz tétrica, algunos montañeros han pasado, otros no han pasado. ¡Habrá que sacrificar algo más que unas cuantas cervezas frías! y nada de Cruzcampos, Sierra Nevada está en Granada y allí hasta sus dioses beben las exquisitas Alhambras!.
Sábado, 13 de agosto de 2.011
Por fin llegó el día.
Desde Estepona, Mijas, Villalba, Huelva y Sevilla, unos cuantos montañeros, desde los 7 a los 67 años, conforme van sonando sus despertadores, van poniéndose en marcha para, juntos, emprender una gran aventura: vivaquear en la cumbre del Mulhacén.
Con bastante retraso sobre el horario previsto, el autobús del Servicio de Interpretación sufrió una avería, llegamos unos primero y otros después al Refugio de la Carihuela (situado a 3.205 metros de altitud).
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Refugio de la Carihuela |
Desde el Refugio de la Carihuela nos dirigimos al Refugio de la Caldera pasando por el Refugio Villavientos.
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Vamos dejando atrás el Refugio de la Carihuela |
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Aún en la fecha que estamos hay que atravesar algún nevero que otro |
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Al fondo, el Mulhacén |
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Refugio Villavientos |
Sobre las 19 horas merendamos en el Refugio de la Laguna de la Caldera mientras observamos con cierto respeto y bastante temor los últimos 414 metros de altitud que nos quedan para llegar a nuestro destino, la cumbre del Mulhacén.
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Laguna de la Caldera |
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La Laguna de la Caldera unos meses atrás: junio 2.011 |
El grupo se divide, unos cuantos deciden emprender inmediatamente la marcha, otros esperamos algo más para reponer todas las fuerzas posibles.
En las primeras rampas, el Mal de Altura ataca virulentamente a un montañero del primer grupo, los vómitos y un intenso dolor de cabeza le impiden continuar la marcha y decide bajar al Refugio de la Caldera. Al rato, los del segundo grupo nos cruzamos con el montañero agredido, lo auxiliamos con ibuprofeno y lo animamos a seguir caminando mucho más despacio y con todas las pausas que hicieren falta.
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Ascendiendo los últimos y durísimos 414 metros |
El resto del primer grupo llega sin apenas contratiempos a la cumbre, el segundo tarda mucho más y debemos recorrer los últimos metros bajo la luz de la Luna llena. Llegamos a la cima del Mulhacén, algunos con evidentes síntomas de agotamiento, sobre las 22:30 horas, ¡necesitamos 3 horas para ascender los últimos 414 metros de altura!.
Hemos llegado todos a la ¡cumbre! Y desde el vértice geodésico del Mulhacén lo gritamos con todas nuestras fuerzas, ¡cumbre!, ¡cumbre!, ¡cumbre!.
Nos cambiamos de ropa, respiramos intensamente y poco a poco nos vamos recuperando, preparamos el vivac, la cena, corre el vino y el ron miel y la alegría de encontrarnos en el techo de la Península Ibérica nos hace olvidar el durísimo esfuerzo realizado y una energía rejuvenecedora recorre de nuevo nuestras venas. La velada que le siguió no tuvo nada que envidiar a otras que pasamos en el Torrecilla, por mi parte la quisiera mantener dentro del cajón destinado a guardar los recuerdos especiales.
La noche se pasó como se pudo, unos con calor y otros con mucho frío, contemplando las estrellas, la Luna llena y escuchando los gritos de los numerosos montañeros que llegaban la cumbre para ver amanecer, “gracias a Dios y a la Virgen, por fin hemos llegado”.
Domingo, 14 de agosto de 2.011
Justo a la salida del Sol, la cumbre del Mulhacén se llenó de visitantes, ese día, a las 7 de la mañana, no nos debemos equivocar mucho si contamos sobre unas 60 personas las que podrían estar contemplando el espectacular amanecer que se podía ver desde los 3.479 metros de altura.
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Amanece en la cumbre del Mulhacén |
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Contemplando la silueta del Mulhacén dibujada por el Sol mientras la Luna se va ocultando en el horizonte opuesto |
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¡Cumbre! |
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¡Cumbre!
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Regresamos caminando poco a poco por el mismo camino y hasta el Albergue Universitario de Sierra Nevada en donde, nada más llegar, aplacamos la sed con unas Alhambras muy frías.
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Bajando de la cumbre |
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Desayuno en el Refugio de la Caldera |
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Descendiendo a la Hoya de la Mora con el Veleta al fondo |
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Monumento a la Virgen de las Nieves |
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Llegando a la Hoya de la Mora
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Después de cenar en el Albergue salimos al frescor de la noche a celebrar y comentar el éxito de la expedición en un improvisado pub que montamos para la ocasión.
Lunes, 15 de agosto de 2.011
Después de desayunar regresamos a casa.
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