GPS Senderismo Familiar Costa del Sol

24 mayo 2010

De cuando los bastones de senderismo se convirtieron en piolet de alpinismo

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Lavaderos de la Reina: de cuando los bastones de senderismo se convirtieron en piolet y las botas en crampones

A las 11 de la mañana del sábado 22 de mayo de 2.010 aparcamos los coches unos metros antes de la cadena que cierra el carril de acceso al refugio de Peña Partida.

Desde allí las vistas son increíbles y justifican por si solas las más de 3 horas que se tarda en llegar desde nuestros domicilios. Las cumbres nevadas de los grandes colosos de Sierra Nevada, el Veleta, el Mulhacén y la Alcazaba, reclaman nuestra atención.



Comenzamos a caminar despacio por la loma del Monte Papeles siguiendo el rastro de una antigua acequia, saboreando el camino metro a metro sin darnos cuenta de que el tiempo, implacable, seguía transcurriendo mucho más rápido de lo que querrían nuestros corazones.



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Dejamos atrás la cumbre del Monte Papeles, repusimos fuerzas en el refugio de Peña Partida y continuamos nuestro camino por el sendero que parte de la trasera del refugio hasta asomarnos al circo glacial de los Lavaderos de la Reina, todo un espectáculo.
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En el vértice geodésico del Monte Papeles:
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En el refugio de Peña Partida:


Tenemos que dar un pequeño rodeo para salvar una enorme lengua de nieve, gruesa como nunca la habíamos visto en la zona y quizás, puesta allí por los dioses de Sierra Nevada para avisar a los caminantes de las dificultades que les esperan caso de continuar adentrándose en las entrañas de los Lavaderos.
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En nuestro caso, como no podía ser de otra manera, seguimos hacia delante sin apenas darnos cuenta del aviso ni de la hora, embrujados como estábamos por el paisaje regio que estábamos contemplando.
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Ni siquiera al llegar a la primera cascada, dejando atrás un pequeño lago sobre el que se reflejaban las montañas nevadas que forman el circo, nos dimos cuenta del peligro que podía suponer seguir avanzando por aquel paraje cubierto de nieve, en cualquier momento nos podíamos hundir en el cauce de las aguas bravas que forman los Lavaderos de la Reina o lo que es peor, resbalar y acabar en el fondo de los muchos precipicios por los que teníamos que pasar.

Seguimos adelante, casi encordados, los unos pendientes de los otros, atentos a cualquier señal de ruptura del hielo sobre el que íbamos pisando, vigilantes de los menos diestros, los bastones convertidos en piolet, las botas en garras a falta de crampones, y poco a poco, con más de un tropiezo, casi sin respirar, conseguimos llegar a la gran cascada final y a la llanura que se extiende a sus pies donde paramos unos minutos para reponer fuerzas mientras veíamos a lo lejos por donde habíamos descendido, nos relajamos, creíamos que habíamos pasado lo peor y que tan solo nos quedaba un largo pero cómodo paseo hasta los coches.
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No fue así, pensábamos que habíamos vencido a los elementos y éstos nos estaban reservando sus peores trampas, decenas de lenguas de nieve nos impedían constantemente el paso, peligrando y ralentizando nuestra marcha.
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Si miras al abismo, el abismo te devuelve su mirada:
En este tramo del recorrido tuvimos que afrontar la situación más delicada de la jornada. Atravesando uno de los neveros que obstruían el camino, al borde de un precipicio, uno del grupo resbaló y al fondo del barranco hubiese caído sino llega a ser por otro que estaba al quite. Instantes después otro seguía su mismo camino. Vivimos momentos de tensión, solucionados gracias a, ¡como no!, la divina providencia y al esfuerzo y serenidad de todos. La intuición y los reflejos de Mianorca fueron decisivos para evitar que los resbalones acabasen en tragedia.


Tuvimos la fortuna de contar con Laura, once años, montañera experimentada, quién, pisando fuerte, abría camino en los neveros facilitando el paso a los demás.

Con todo, la noche se nos echó encima, ¡fue toda una experiencia atravesar neveros sin ver el fondo del abismo donde podíamos caer!.



A las 23 horas, doce horas después, por fin, llegamos a los coches.


En el siguiente vídeo se ve como uno de los montañeros, al dar un paso, se hunde hasta la cintura en la nieve:



La "Montañera de las chanclas rosas de fantasía" resbala pese a su formidable experiencia en la montaña y casi acaba en el fondo del barranco, "el abismo le devolvía su mirada":



PD
Las 3 de la madrugada del domingo, en casa, en la cama, intento huir del cansancio y del sueño que me vence, no quiero dejar de ver el millón de imágenes espléndidas que van y vienen por mi memoria, ni el millón de gratas sensaciones que atesora mi alma por las vivencias de uno de los días más intensos de mi vida montañera.
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PDD
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

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12 junio 2009

Noche en los Lavaderos de la Reina



Hemos dormido en hoteles de todo tipo, algunos de pocas estrellas, como el Refugio de la Cucaracha, otros de cinco estrellas gran lujo, como el Refugio Poqueira, pero donde mejor hemos pasado la noche es cuando hemos elegido para dormir la cadena de hoteles de las mil estrellas, un millón de hoteles situados allá donde extiendas tu esterilla y tu saco de dormir, cuentan con el mejor aire acondicionado, el frescor de la noche, las mejores vistas, la bóveda celeste, y la mejor música, el silencio, el correr del agua, el viento …

Este viernes nos vamos a uno de esos hoteles de mil estrellas, uno situado en un circo glaciar, el de los Lavaderos de la Reina de Sierra Nevada.
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Viernes, 12 de junio de 2009

Objetivo cumplido, salvo que dormimos en el Refugio de Peña Partida, unos dentro y otros fuera al cobijo de los dioses de Sierra Nevada.

Por la mañana temprano, en la tertulia del desayuno, los que por allí parábamos, comentamos como curiosidad cierta coincidencia con los que pasamos la noche en el Refugio de Peña Partida, a casi todos les cubría la cabeza la escarcha de los años, ¿que está pasado con la juventud?, ¿se está olvidando de la montaña?, ¿o de tanto protegerla excesivamente con todo tipo de normativas, vallas y cadenas, la estamos volviendo inaccesible?.

Después del desayuno, en hora y media, nos encontramos con el espectáculo de los Lavaderos de la Reina, agua brava y libre saltando entre piedras y corriendo entre verdes prados, paisajes hermosos que podíamos ir admirando mientras destrepábamos por el margen izquierdo del agua, bajando y buscando el mejor camino que a veces nos conducía, para nuestro asombro y deleite, por pasillos de hielo y roca.
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El recorrido: Lavaderos de la Reina
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18 mayo 2008

Al cuarto intento …

Ayer sábado, 17 de mayo de 2.008, por fin, al cuarto intento, conseguimos llegar a los Lavaderos de la Reina. He aquí una muestra de las dificultades que tuvimos que sortear hasta llegar a nuestra meta:


GPS Senderismo Familiar de la Costa del Sol

DIARIO


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21 abril 2008

Seguimos buscando los Lavaderos de la Reina

Sábado, 19 de abril de 2.008, a primera hora de la mañana iniciamos una nueva aproximación a los Lavaderos de la Reina, la tercera.
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